
“Larga vida al rey”, esas fueron las palabras de uno de sus miles de fans que acudieron a Los Ángeles a despedirse de Michael Jackson. Lo consiguió, Michael, quién dicen que estaba obsesionado con superar a Elvis Presley es ya considerado el Rey del Pop y uno de los artistas más emblemáticos de la historia, como se pudo demostrar en el concierto-funeral en la noche de ayer.
Toda su vida ha sido a lo grande. Ha permanecido en los escenarios desde los 5 años hasta después de su muerte. Pero lo novedoso del último concierto de Jacko no fueron los artistas que cantaron y lloraron a Michael. Tampoco la participación de su familia para dar un toque de color humano, esta vez daba igual si era negro o blanco, al que se puede convertir en el evento más televisado de la historia. Era de esperar que por primera vez desde su muerte se olvidaran las excentricidades de su vida y los problemas de los últimos años. Mientras, lo que más sorprendió fue que Elisabeth Taylor, la mejor amiga del artista, rechazara su participación en el funeral porque “no creo que Michael quisiera verme compartir mi dolor con millones de extraños”.
Por lo menos alguien pensó en el rey.

Fecha: 08 de julio de 2009
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